martes, 8 de septiembre de 2009

LA DOBLE MORAL DEL PP CON LOS IMPUESTOS

Poner una vela a Dios y otra al diablo es la solución del PP al sudoku tributario.

A dios se la pone esta semana Rajoy, Cospedal, Pons y demás con la presentación de una campaña publicitaria con la que pretenden movilizar a los españoles contra la subida de impuestos anunciada por Zapatero.

Al diablo los alcaldes del PP que año tras año, convertidos en filibusteros de parche en ojo y pata de palo, arramblan con nuestros ahorros, bien a costa de la contribución, de la basura, del sello, o bien a costa de otras añagazas.

En este país el PP puede subir los impuestos, los demás no. Así de claro. Es la DOBLE MORAL que gasta la derecha.

Por eso, a su vicesecretario de comunicación, el Sr. Esteban González Pons, le preocupa mucho la subida de impuestos de Zapatero, pero no le importa nada que el alcalde de Las Torres de Cotillas, Domingo Coronado, suba el recibo de la contribución un 50%, el sello del coche un 58% o la tasa por el servicio de guardería un 60%.

En este país, mientras el Sr. Pons dice que "Zapatero no tiene legitimidad para subir los impuestos", Eduardo Contreras la tiene toda para aumentar un 22% la contribución, un 21,3% la basura, un 8% el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) y un 22% el ICIO (Impuesto de Instalaciones, Construcciones y Obras) a sus vecinos de Molina del Segura.

En este país, mientras el Sr. Pons dice que "el dinero debe estar en mano de las familias", José María Sánchez hace lo contrario, meterle mano a los ahorros de sus vecinos. Este año el recibo de la contribución ha subido un 10%.

En este país, mientras el Sr. Pons dice que "la subida es injusta", la alcaldesa de Ciudad Real, Rosa Romero, aprueba una ordenanza por la que a partir de ahora correr o saltar por la vía pública, conducir a perros fuera de aceras y paseos, estacionar el coche a más de 25 centímetros de la acera, incumplir la obligación de serigrafiar las servilletas de restaurantes y bares o derramar cera en las calles durante las procesiones religiosas será sancionado con 75 euros de multa.

Y lo peor de todo es que además de soportar su doble moral tenemos que aguantarles sus monsergas y sermonetes. Porque además de unos piratas son unos plastas de cojones.

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