miércoles, 14 de octubre de 2009
LA EMPRESA STV SE LLEVA EL CONTRATO DE "LA BASURA"
viernes, 9 de octubre de 2009
LA CONTRIBUCIÓN SUBE MIENTRAS EL GOBIERNO POPULAR CALLA
A principios de 2008 el Sr. Férez, edil de hacienda, creyó oportuno retratarse en La Calle anunciando la congelación de impuestos "para el resto de la legislatura".
A finales de ese año cambió por la vía de los hechos el discurso publicado decidiendo no bajar el tipo impositivo del IBI a sabiendas de que de ese modo el recibo subiría un 10% por la aplicación anual del coeficiente de actualización catastral.
Caía en la cuenta: la congelación de impuestos había dejado de ser compatible con la política de flores y fiestas de su gobierno.
Pero esta subida, sin embargo, no fue anunciada a la prensa; ni foto ni titular ni noticia, en contra de lo que habría sido lógico y justo después de incumplir el anuncio hecho al pueblo desde la revista local.
Decía el filósofo Antonio Campillo en una reciente entrevista publicada por La Verdad que vivimos en Murcia una situación de irresponsabilidad instituida, organizada. Viendo como el Sr. Férez no quiso informar a sus paisanos de la subida de la contribución, entiendo que el murciano tenga aversión a pedirle cuentas a sus políticos, ¿Para qué pedir cuentas a quienes no se sienten responsables de sus decisiones?
martes, 6 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
EL GOBIERNOPOSICIÓN ( La Gran Elusión)

FUENTE: FORO CIUDADANO DE LA REGIÓN DE MURCIA
Artículo publicado en el diario La Opinión de Murcia
Una de las razones del éxito del PP murciano es el de haber convencido a la mayoría del electorado de la región de que nuestros problemas tienen un claro responsable exterior, el gobierno de Zapatero, mientras que los logros son resultado de la acción del gobierno de Valcárcel. Utilizando la misma dialéctica amigo-enemigo del victimismo nacionalista y otras rentables aportaciones de la teoría conspirativa de la historia, se ha extendido la peregrina especie de que Madrid trama sin descanso nuestra ruina, con la ayuda incansable del rojo-traidor quintacolumnismo interior.
No vamos a eximir aquí a Zapatero de sus propias responsabilidades, que las tiene y no pequeñas, pero estamos ante un maniqueismo tan simple e infantil como fundamentalmente falso: una versión política para niños, incluyendo un papá bueno, honrado y trabajador frente a un ogro malvado, tramposo y haragán, un cuento de miedo que repetido machaconamente, llega sin embargo a resplandecer con el brillo de una incontrovertible verdad. Y cuando esto ocurre estamos ante el equivalente político de lo que el género negro considera el crimen perfecto.
La prueba irrefutable de que en Murcia esto funciona la tenemos en la imposición continuada de una agenda política regional dominada por temas que dependen básicamente del gobierno del Estado ( los trasvases, la financiación autonómica, el AVE) que oculta y escamotea todos aquellos problemas que apuntan a las amplias competencias que son responsabilidad del propio gobierno regional.
El de Valcárcel es en realidad un gobiernoposición, un tipo de gobierno de trinchera que dedica la mayor parte de sus esfuerzos a erosionar el crédito del gobierno central y de paso arrojar plomo sobre las alas de los socialistas murcianos, que se ven con el pie forzado de tener que ocuparse de defender la gestión del ejecutivo de Zapatero antes que de ejercer de rigurosa oposición regional, dibujando así la extraña e incómoda contrafigura de una oposición-gobierno muy lastrada para remontar el vuelo.
Pero esta simetría invertida de espejos deformantes es en el fondo muy perversa pues mientras el gobierno regional consigue apuntar en su haber, apoyándose en su mayor control de la esfera mediática murciana, cualquier medida positiva para la vida de los ciudadanos, en muchos casos simples anuncios propagandísticos cuya materialización nadie comprueba después, y que a menudo incluso provienen de decisiones y recursos total o parcialmente aportados por el gobierno central pero ejecutados por la administración autonómica ( como ocurre con asuntos tan diversos pero relevantes como las partidas para integración de los inmigrantes, las ayudas a la dependencia, las ayudas del Plan de Vivienda o los fondos para dotación bibliotecaria), logra simultáneamente responsabilizar a Zapatero, y con él a sus únicos adversarios electorales, de la crisis económica y del dramático aumento de las cifras del paro, de la falta de agua o de la insuficiencia de recursos financieros, en un círculo infernal del que unos socialistas muy disminuidos no logran escapar airosos. Y así les va.
Pero es sólo a la desinformación interesada y a la escasa educación política de muchos ciudadanos a lo que debemos atribuir que haya todavía quien pueda creer a estas alturas, por poner un ejemplo, que quienes han propiciado durante años una verdadera orgía inmobiliaria no tengan responsabilidad ahora en que Murcia sea la región en que el paro más ha crecido (14 puntos de subida en dos años). Y no es lo único que cuesta comprender.
Nuestro país ha experimentado en las últimas décadas uno de los más intensos y profundos procesos de descentralización de competencias y gasto público que se conocen, que ha supuesto una formidable transformación de la estructura del Estado. Los últimos datos de distribución del gasto público señalan que las Comunidades Autónomas gestionan el 35,9% del gasto público total, mientras que los ayuntamientos hacen lo propio con el 13,4% (un porcentaje que apenas se ha movido en los últimos 30 años), correspondiendo a la administración central el 50,7% de ese total, del que debemos restar el 30% que corresponde a los gastos de la Seguridad Social, quedando en realidad a disposición del gobierno central aproximadamente el 20% del conjunto del gasto público.
En este exiguo 20% hay que incluir las competencias exclusivas del Estado como son el servicio exterior, la defensa, el servicio de la deuda pública, el grueso de la seguridad ciudadana y la administración de justicia hasta que sea transferida, más las compartidas o concurrentes con otros niveles de la administración. La capacidad inversora de las comunidades autónomas alcanza un 15% de su gasto, frente al 10% de la administración central.
Como ha señalado el profesor Vicenç Navarro, en nuestro país son las Comunidades Autónomas las que gestionan los servicios públicos del Estado del Bienestar, aquellos que tiene más importancia para configurar el bienestar de la población y muy en especial de las clases populares: la educación, la sanidad y los servicios sociales.
En España las comunidades autónomas gestionan el 90% del gasto educativo, el 91% del gasto sanitario, el 97% del gasto en políticas de vivienda (sumando aquí el papel de los ayuntamientos), un tercio del gasto cultural y el 20% del gasto de seguridad ciudadana, y además tienen importante capacidad inversora, lo que nos pone al nivel de los más descentralizados estados federales del mundo.
Pero este proceso es tan reciente que no parece haber llegado aun con todas sus consecuencias –y nadie parece estar muy interesado en hacer pedagogía política- a la anestesiada conciencia de los ciudadanos, rehenes del atavismo que nos lleva todavía a pensar en un Gobierno del Estado ampliamente responsable de la gestión de la vida pública, cuando los aspectos que más conciernen a la calidad de vida de los murcianos se deciden desde hace años, y sin que apenas pidamos cuenta de ello, aquí mismo, en San Esteban. Mientras se esquive este hecho decisivo, mientras funcione la Gran Elusión, ningún cambio político será en Murcia posible.
domingo, 4 de octubre de 2009
UN PROYECTO DE SOCIEDAD EN CLAVE DE UTOPÍA PARA LA REGIÓN DE MURCIA (IV)

Esto, desde luego, no va a ser nada fácil, porque se enfrenta a nuestras inercias, a nuestra cultura de la pasividad y de la despersonalización. Será difícil para los mismos partidos e instituciones políticas tan anclados en los valores jerárquicos propios de la vieja sociedad industrial. Será difícil para los sujetos históricos clásicos, algunos de ellos anclados, también, en reivindicaciones propias de una sociedad y de una problemática cultural que ya no es ni será lo que ha sido hasta ahora.
Un desafío más en clave de utopía, al que, por suerte, son ampliamente sensibles algunos de los nuevos movimientos sociales. Urgente responsabilidad, por tanto, para nuestros partidos políticos de izquierda, demasiado preocupados, a veces, por definir su propia identidad, pero con escasa referencia a los nuevos problemas.
viernes, 2 de octubre de 2009
LA INSPECCIÓN DE LA POLÉMICA

Esto no sería noticia y no dejaría de ser una más de las inspecciones que sufren a diario miles de empresas, de no ser por la trascendencia que se le ha querido dar, de forma interesada, por parte de nuestro alcalde (¿nuestro?).
El Sr. Sánchez Artés, que aprovecha cualquier oportunidad para atacar a la oposición, se despachó en Radio Sureste y en La Verdad con declaraciones acusando al PSOE de Santomera, a la Delegación del Gobierno y a la Inspección de Trabajo sin tener ninguna prueba y guiado exclusivamente por su odio visceral a todo lo que huela a socialista y a todo el que no le baile el agua.
Decía el día 29: “no quiero pensar que exista algo o alguien detrás, cercano a la ideología del Ministerio de Trabajo porque dudaría de la actitud democrática de algunos”. Y el 30 seguía en su estrategia diciendo: “En 31 años nunca había ocurrido esto. La Delegación del Gobierno o el servicio de inspección deberían aclarar quienes son las personas o colectivo que han querido romper la tranquilidad de unas fiestas que son de los santomeranos.”
jueves, 1 de octubre de 2009
NO HAY DOS SIN TRES
Meses después de aprobar en dos veces el reconocimiento de crédito más grande de la historia con 1.208.276,73 euros en facturas correspondientes a 2008, José María Sánchez aprueba un nuevo reconocimiento de crédito. Esta vez la cuantía es muy inferior a las anteriores, 2.183,34€ pertenecientes a 7 facturas, pero tremendamente reveladora de las enormes carencias de la gestión económica del alcalde.
Uno: no sabe hacer un presupuesto. O se pasa en los ingresos o se queda corto en los gastos, cuando no le ocurren las dos cosas. El 2008 las cuentas públicas registraron un déficit de más de 1 millón de euros, al margen de lo que después se ha llevado a reconocimiento de crédito.
Dos: no respeta el presupuesto que él mismo hace. Convirtiendo el instrumento económico más poderoso con que cuenta en papel mojado.
Tres: no es capaz de frenar el gasto corriente. Los tres reconocimientos prueban el absoluto descontrol que existe sobre él. Cerca de un millón de euros van a parar a fiestas, publicidad, comunicación, flores, limpieza y un largo etc.
Y lo peor: tras estos reconocimientos de crédito no sólo se esconde las carencias del alcalde, si no el anuncio implícito de nuevas subidas de impuestos a medio y largo plazo.
