
Este es el título de esta semana de La Tribuna en La Verdad, donde Víctor Manuel Martínez confronta opiniones con María González Veracruz.
En él, Víctor recurre a todos los tópicos peperos para defender a sus corruptos. Sólo le ha faltado hablar de las famosas anchoas.
Empieza refiriéndose a “los enemigos de lo democráticamente elegido”, en una referencia a esa defensa de la que se han servido personajes dudosos como el alcalde de Totana: aquí no ha pasado nada porque seguimos ganando elecciones.
Identifican votos a inocencia, pasando por encima de la división de poderes.
Alude a su muy querida “teoría de la conspiración”, que vale para todo. Según él, la culpa no es del que recibe los trajes, no se sabe a cambio de qué, sino del que los cose y el que transmite la noticia. Se trata de una trama de PRISA y la Cuatro, centrando sus ataques en Iñaki Gabilondo.
Pero va más allá y se refiere a “la fragilidad de nuestro sistema judicial”, poniendo en entredicho el sistema judicial (pero sólo cuando les interesa, claro).
La culminación del artículo viene cuando dice textualmente, al referirse a Camps: “un presidente que ha situado a Valencia como un referente mundial, elevando su Comunidad hasta cotas inalcanzables para mediocres como Zapatero o De la Vega”.
Desde luego que Valencia es un referente mundial, con sus Fabra, Cartagena, Medina, Díaz Alperi, …
Comprendo que esta semana lo tenía complicado. Era un tema difícil de defender, más aún rompiendo la “ley del silencio” impuesta por Rajoy (su líder carismático), pero esperaba algo más valiente en un político joven y con aspiraciones. O, al menos, podía haber recurrido a lo de la presunción de inocencia, “Camps no lo sabía”, “obró de buena fe”, … En fin, intentar sembrar la duda, que en eso son expertos.
En lugar de eso, recurre a todos los tópicos y lugares comunes de la derecha para justificar a sus corruptos.
Si este tipo de actuaciones no merecen la reprobación del Primer Teniente de Alcalde de Santomera, tenemos que estar preocupados por el Código ético que se ha instalado en el gobierno de nuestro Ayuntamiento.

Cada día que pasa nuestro alcalde y su equipo se parecen más a los geniales Pepe Gotera y Otilio (Chapuzas a domicilio) del maestro Ibañez. Y es que allí donde entra él o alguno de los suyos arman el lío. 
